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El desarrollo de actividades de educación ambiental dirigidas a personas con riesgo de exclusión social constituye una herramienta excepcional para lograr su plena integración en una sociedad que cada vez se preocupa más de las cuestiones medioambientales. Además, estos colectivos encuentran en este tipo de actividades una gran motivación para su desarrollo personal y descubrir nuevas oportunidades, ya que el contacto directo con el medio natural posee un gran atractivo, siendo enriquecedor y gratificante al transmitir grandes dosis de energía positiva a quien aprende a disfrutarlo. De este modo, se contribuye a elevar la autoestima de los participantes. Las actividades previstas incluyen talleres, rutas interpretativas, jornadas de iniciación a la pesca y actividades de voluntariado ambiental y se ofertarán a diferencias asociaciones y centros que trabajan con colectivos con dificultades de integración como pueden ser discapacitados intelectuales, enfermos mentales, exdrogodependientes, personas sin techo.
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